Odio a los tipos que cuando van a mear no levantan la tabla. Desde mi posición de hombre, comprendo todas las dificultades que existen a la hora de mear, cosa que las mujeres en pleno siglo XXI no. Precisamente por eso es este odio. Al dejar la tabla puesta, se reduce el área de trabajo, aumentan las posibilidades de error, y eso implica una posible mojada de tabla.
Si hablamos de un baño público en un boliche o similar, me da lo mismo. Es más, si hay tabla es una suerte. Pero en la casa de alguien, o en la de uno mismo, es otro cantar. Estamos hablando de 30 milisegundos que pueden cambiar toda la experiencia, maximizar la puntería exitosa, y por sobretodo, aseguraría el no manchar donde después uno tiene que apoyar el culo para cagar.
Odio a los too-lazy-to-lift-the-tabla
ANEXO I:
Odio también a la gente que después de hacer lo que haga con el inodoro, no baja la tapa. La principal, la que conocemos todos, la que tapa todo. PARA ALGO ESTÁ. Es más, seguro que se evitarían accidentes de esa manera.
ANEXO II:
Odio además a la gente que tiene esos inodoros en que no se pueden levantar las dos tapas porque la mochila está mal ubicada, y hace que se baje una o las dos tapas, creando un peligro importante para la existencia del lagarto inguinal.

